Esta tarde, cuando he salido de casa para volver al trabajo, he pasado al lado de unas niñas que iban con su madre y una de ellas ha preguntado:
"Mamá, ¿existen las hadas?"
Os juro que se me ha alegrado el día.
¿Qué es lo que busco? ¿qué es lo que quiero? Llevo años haciéndome la misma pregunta, ya que llevo años intentando decidir qué es lo que quiero hacer con mi vida. En la nevera tengo pegado un imán metálico, de color amarillo claro con letras negras, de forma cuadrada, que pone "CARPE DIEM", y en pequeño, más abajo, "Quintus Horatius Flaccus". Me lo regaló mi madre tras un viaje a Roma, en un momento de mi vida más o menos como el actual, es decir, no muy activo. A veces lo miro y pienso que eso es justamente lo que debería hacer, aprovechar el momento, ya que la vida en realidad es muy corta desde un cierto punto de vista, pues cuando miras atrás todo te parece que pasó en un instante y que no hiciste todas las cosas que hubieras querido.
Eso es, al menos, lo que me pasa a mí cuando miro ese imán, que me entra una tremenda nostalgia.
Y todo esto lo pensaba por un comentario que leí en un blog hace poco, en el que una mujer comentaba que había dejado a su novio porque él la engañaba con otra, con la consiguiente decepción de ella.
Yo no lo dejé con mi pareja porque él me engañara, ni porque yo me hubiera enamorado de otra persona. Yo lo dejé simplemente porque la persona que estaba a mi lado no me hacía feliz y no era lo que yo buscaba. Así de simple (y así de complicado). Pero es que parece que esa es la historia de mi vida. Entonces es cuando me planteo ¿le pediré demasiado a la vida? ¿o es que simple y llanamente elijo a las personas equivocadas? Llevo toda la vida buscando, yendo detrás de algo que todavía no he conseguido encontrar, que es a un igual, una persona que, en pareja, sea el 50%. Y ahora que sé lo que es la igualdad entre un hombre y una mujer, va y me encuentro con un hombre que representa justo lo contrario por lo que yo llevo luchando toda mi vida. Es decir, alguien machista y tremendamente tradicional. Y encima es de los que van de modernos, que son los peores.
¿Y que por qué me como la cabeza? porque a pesar de darme cuenta de todas estas cosas, no puedo evitar sentirme muy atraida por él. Como una perfecta dependiente sentimental. Y eso me hace sentir fatal. El viernes me quedé a comer con él y nos lo pasamos fenomenal. Además, me ha llegado a decir, a comentarios míos, cosas como "no digas eso que no le gustarás a mi madre" (¡!). Y yo, o soy tonta y me estoy dejando tomar el pelo o no sé muy bien qué pensar. Menos mal que tengo una amiga que me hace bajar a la tierra y me dice que no tengo que hacerme ilusiones, que alguien así no me conviene porque en un momento dado es muy dulce para pasar después a ser un déspota... en fin, cosas que son razonables y verdades como puños.
Bueno, ya os he dado bastante la paliza por hoy.
Besos.
Decía Greta Garbo que una de las cosas a las que más miedo tenía era el aburrimiento. Y estoy completamente de acuerdo con ella. Cuando hace unos meses que has dejado a tu pareja tras un tiempo de convivencia, cuando te das cuenta de que tus amigos/as están todos emparejados o viven fuera de tu ciudad... empiezas a comerte la cabeza y a plantearte que la casa se te cae encima, que la ciudad en la que vives es un horror, que no quieres vivir aquí, que quieres huir hacia delante y que todo es una mierda. Y empiezas a plantearte cosas como ¿y si me voy de viaje sola? (me apetece un montón ir a Berlín), ¿y si me voy de copas sola? Supongo que son cosas que no he hecho nunca y que, de repente, me veo en una situación nueva, inédita para mí.
Bueno, son comeduras de cabeza mías.
Besos.
Hace tiempo que no escribo nada. No sé por qué, el caso es que tengo dentro un montón de cosas que quieren salir, pero no consigo darles forma. Supongo que no es lo mismo escribir para uno mismo que para vosotros, personas a las que no conozco.
Tampoco es que esté pasando por mi mejor momento, la verdad, así que no tengo demasiadas ganas de nada. Con esto sólo quería decirle a la gente que me lee que sigo viva, sigo ocupando mi hueco en el puzzle.
Lo cierto es que he estado demasiado ocupada quitándome de encima a gente que estaba intentando hacerme daño, y ahora que lo pienso, es increíble gastar energías en eso, pero a veces no queda más remedio. Y como la energía es un recurso limitado (sí, sí, la nuestra también) me ha dejado agotada tanto esfuerzo. Así que estos días, más que vivir, he sobrevivido. Es que no consigo entender cómo es posible que haya gente en el mundo que consiga sacar lo peor de cada persona, hay que tener habilidad...!!! y eso es lo que han conseguido conmigo estos días unos compañeros de trabajo que, encima, se dicen amigos míos. Gente a la que, además, ves venir con sus malas intenciones. El viernes mi "amiga" hizo una cena en su casa a la que yo estaba invitada pero decidí no ir, ya que he aprendido a cuidarme, quererme y respetarme y no consiento ya que nadie me humille ni me pongo en situación en la que eso sea relativamente fácil, e ir a esa cena consideré que era exponerme demasiado. Así que la gente perversa, siniestra y que, en definitiva, está muerta, la quiero fuera de mi vida. No quiero vampiros chupadores de sangre ajena. Prefiero estar sola que mal acompañada y esas compañías eran pésimas.
Ya os seguiré contando mis progresos en el arte de conocer a las personas.
Besos
Pues lo mismo digo que , me llega el marronazo de esas cuatro cosas, en diferentes ámbitos, que parece ser la gente quiere saber. Pues allá va:
Cuatro trabajos que he tenido:
- Guía de museo
- Fotógrafa ocasional
- Escritora no tan ocasional (cuando la cuestión económica lo exige)
- Chica-para-todo cuando hice unas prácticas al acabar la carrera
Cuatro trabajos que quise hacer (y que ¿por qué no? aún tengo tiempo de realizar)
- Escritora profesional
- Amante estupenda de un hombre rico (que me retire..., a veces tengo vocación de mujer florero!!!!!)
- Fotógrafa de verdad
- Viajera incansable
Cuatro películas que puedo ver una y otra vez (jo, ahí me han dado...)
- El padrino (I, II y III)
- Centauros del desierto
- Cualquiera de Dirk Bogarde o de Audrey Hepburn
- Cualquiera de Ernst Lubitsch o de Billy Wilder
(lo siento, llevo al menos una docena pero es que me encanta el cine)
Cuatro programas de televisión que me gustan (esto ya es más complicado):
- El comisario
- Alias
- El telediario de Iñaki
- Friends
Cuatro lugares donde ir vacaciones:
- París
- Argentina (es mi próximo destino)
- Roma
- Una bonita playa
Cuatro platos favoritos:
- Paella (es que soy de Valencia)
- Cocido
- El solomillo al vino tinto de Manolo
- Cualquier plato que Manolo se invente
Cuatro sitios que visito a diario:
- Mi cama
- Mi sofá
- Mi baño
- Mi trabajo (argggg!!!!)
Cuatro lugares en los que me gustaría estar en este momento:
- En el sofá (te he copiado Diego, lo siento)
- En el cine
- Con Manolo
- Con un buen amigo
Bueno, llego al final con la lengua fuera, ahora me toca lo más difícil que es endosarle el asunto a cuatro incautos más. Pues allá va (lo siento chicos):
Besos
No pienso contarle mis secretos más ocultos, mis heridas ya cerradas que él tiene la llave para volver a abrir. No pienso volver a ser infeliz. No pienso dejar que nadie me vuelva a tratar mal.
Quiero aprender a cuidarme.
Seguramente no es culpa de ellos, sino del sistema educativo (tópico donde los haya)... pero ¿de verdad son tan incompetentes los profesores? ¿o tan poco aplicados los alumnos? No me creo ni una cosa ni la otra. Es que, perdonad, pero duele la vista cuando se ven cosas escritas como "ahi" (así, sin acento), cuando en realidad se quiso decir "hay", y así podría seguir enumerando mil cosas por el estilo. Hace tiempo visité un blog magnífico, aquí en La Coctelera, que daba consejos sobre redacción y ortografía, me pareció una iniciativa muy interesante, dado lo difícil que resulta encontrar a alguien que escriba correctamente (¡!).
Otra cosa que mata el buen gusto de cualquiera es la falta absoluta de criterio a la hora de puntuar una frase, hasta el límite de que no se entiende lo que se quiere decir.
Lo que pretendo comentar con esto es que, por favor, leamos dos veces las cosas antes de publicarlas (que no cuesta nada) y no vapuleemos nuestra hermosa lengua con faltas de ortografía y de gramática por doquier.
Besos.
Esta semana que acaba ha sido bastante asquerosa. Acabo de darme cuenta de que tengo una compañera que está justito en el despacho de enfrente del mío que me tiene envidia. Sí, como acabáis de leer, envidia. Yo siempre he sido una persona que se valora poco pero como últimamente no estoy tan ciega como solía (ya llevo años viendo todos los colores de la realidad y no sólo los que mi cabeza me dejaba ver) soy capaz de ver estas cosas y de darme cuenta del juego sucio y rastrero que se lleva. Y todo... ¡¡¡por un hombre!!!! lo cual es todavía más increíble (y cutre). Por un becario nuevo que lleva un par de meses trabajando aquí y con el que me llevo bastante bien (a parte de cierto tonteo que obviaré contar porque no le doy mayor importancia). ¿Que no me preguntó ayer la tía que qué tal me iba con este chico? Está con la antena puesta que da miedo. Y ayer ella no dejaba de tontear con él... es increíble (daba hasta risa porque lo más patético es que tiene mi edad, está casada y embarazada de su primer hijo). En fin, esta mañana, cuando venía en autobús al trabajo he decidido que a mí nadie me amarga mi jornada laboral por una tontería semejante. Y así ha sido. Y vaya si lo he conseguido (soy única ignorando a la gente).
Supongo que siempre he sido bastante idealista en mi forma de ver la vida (de una manera absurdamente romántica) y hay gente que no ve las cosas desde el amor y la comprensión, sino desde el odio y el resentimiento. Hay gente con la que, simplemente, no se puede contar para nada. Pues a todos esos, fuera de mi vida, no los quiero ni regalados.